El Burgo Ranero
Capital del Municipio, donde se encuentra ubicados los Servicios Administrativos, con 273 habitantes, su iglesia San Pedro, posee un retablo mayor renacentista en madera policromada del siglo XVI, la Virgen de las Nieves o Virgen Manca, imagen de gran valor, se encuenta hoy en el Museo Catedralicio. por su calle principal discurre El Camino de Santiago (Camino Real Francés)
León
Prerromanos
En lo que hoy es la provincia de León estaban asentados los Astures, excepto en la zona de Riaño, ocupada por los Cántabros. Estaban organizados en tribus, en las que la autoridad aumentaba con la edad. La mujer desempeñaba un papel preponderante en el grupo (matriarcado). Vivían en poblados llamados castros, cuyo nombre pervive aun en muchas poblaciones: Castrocontrigo, Puente Castro, Castrillo, Castro de La Lomba, Trascastro, etc.
Los romanos
El territorio de la provincia de León alcanzó gran importancia durante la época romana. La conquista romana duró alrededor de 200 años. En el año 79 regresa a Hispania la Legión VII Gémina Pía Félix, que daría origen a la ciudad de León. En el año 68 antes de J.C., fundaron de un campamento rectangular fortificado llamado Legio, que diez siglos más tarde se convirtió en la capital de un reino. Eligieron un emplazamiento estratégico, por completo favorable más adelante para el desarrollo de una ciudad, en la encrucijada de varias vías romanas. Legio fue edificada en la confluencia de dos ríos, el Torío y el Bernesga en el punto de contacto entre la Meseta central y la cordillera Cantábrica rica en minerales, y que, a través de algunos collados, da acceso al océano Atlántico.
Existen muchas huellas de la dominación romana: restos de la muralla, de la cual únicamente se conserva la torre cuadrada de los Ponces, junto a la puerta del Castillo.
Los visigodos
En el año 409 los alanos, procedentes del Cáucaso, los vándalos, de procedencia germánica y los suevos, penetraron a través de los Pirineos. Pocos años más tarde el emperador romano Honorio envió a Hispania a los visigodos para someter a estos pueblos invasores. Éstos vencieron a los vándalos y a los alanos. La mayor parte de los visigodos penetró en Hispania después de su expulsión de la Galia. Se establecieron preferentemente en la Meseta, entre el Ebro y el Tajo. Su monarquía era electiva, lo que ocasionaba frecuentes guerras civiles. La derrota de los suevos (411) y de los bizantinos les permitió crear un solo reino peninsular. En el año 585 los visigodos (Leovigildo) conquistaron la ciudad de León.
Los musulmanes
En el año 711 se produjo la invasión árabe. La rápida ocupación, obra de Musa ibn Nusayr (Muza) y Tarik, se dio por terminada en 714, tras la conquista de Toledo, capital de los visigodos, el valle del Ebro y las estribaciones de la Cordillera Cantábrica, donde se formaría un foco de resistencia cristiana, que daría origen al REINO ASTUR.
León fue conquistada por los árabes en 717 y reconquistada por Alfonso el Católico en 742.
Don Pelayo, noble de la guardia de Don Rodrigo, vence a los árabes en la batalla de Covadonga. Alfonso I aprovechó las disensiones entre los musulmanes para iniciar expediciones por León, Galicia, Portugal y Castilla la Vieja. A la muerte de Alfonso III, en 910, sus hijos se repartieron el Reino: García se quedó con León y con Galicia, Fruela con Asturias.
El Reino de León
El Reino de León fue fundado a principios del siglo X (909). Este reino nació a consecuencia de la reconquista y expansión hacia el sur del de Asturias, del que fue heredero y continuador. Su creador fue Alfonso III el Magno (866-910), que llevó la frontera asturiana hasta el Duero. A partir del siglo X absorbe a los otros territorios cristianos occidentales y se convierte en el núcleo principal de resistencia. Asturias, Galicia y Castilla fueron meras dependencias leonesas.
El hijo de Alfonso III el Magno, García I (910-914), es el primer rey de León, pues trasladó la capital a la ciudad de León.
Durante el reinado de Ordoño II (914-924) León fue la ciudad más importante de la España cristiana.
Durante la segunda mitad del siglo X, Ramiro III (966-982) tuvo que hacer frente a los ataques normandos y Bermudo II (982-999) a los de las huestes de Almanzor, que llegaron hasta Santiago de Compostela.
Después de un año de sitio, en el año 988 Almanzor arrasa la ciudad de León. Alfonso V la reedificó.
Durante el siglo XI cayó León bajo la influencia de Navarra y en 1037, bajo el cetro de Fernando I, quedó esporádicamente unido a Castilla. Al dividir aquel reino entre sus hijos, tocó León a Alfonso I (1072-1109), quien reunificó el reino después de haber luchado con sus hermanos. A esta época pertenece la figura legendaria del Cid Campeador.
Con Alfonso VII (1126-1157) se separaron de nuevo Castilla y León. Volvieron a reunirse, esta vez definitivamente en 1230, bajo el cetro de Fernando III Santo.
En 1188 se celebraron las primeras Cortes del Reino, durante el reinado de Alfonso IX (1188-1230), precedente del parlamentarismo democrático.
En 1808 fue tomado por los Franceses.
León es un enclave bimilenario por el que pasaron las invasiones bárbaras y musulmana y en el que surgieron la monarquía y los clanes nobiliarios del noroeste español a partir del siglo X.
Dar un paseo por la ciudad de León es revivir su historia. Aunque son numerosos los vestigios ,sobre todo, del León antiguo se conserva un barrio de aspecto medieval parcialmente rodeado de murallas algunas de las cuales datan de la época romana, una basílica románica y una extraordinaria Catedral gótica de principios del siglo XIII.
San Martín del Camino
Su nombre y sobrenombre hablan bien a las claras de una fundación franca en el Camino de Santiago.
En el siglo XVII, siendo párroco Don Thirso Carbajo, se fundó un hospital de peregrinos y pobres que se mantenía con donaciones de los vecinos del pueblo y cuyos bienes fueron subastados en 1859, como consecuencia de la desamortización.
Astorga
Los romanos entran en Astorga unos 14 años antes de Cristo y al convierten en la capital de los territorios que van desde el río Astura hasta el mar, recibiendo el nombre de Asturica. Octavio Augusto otorga a la villa el rango de ciudad y la titula Augusta, ordenando la construcción de las murallas con cinco puertas de acceso. La situación de la ciudad la convierte en un importante nudo de comunicaciones. Con la caída del Imperio, llega la decadencia a la ciudad y por el año 456, el godo Teodorico la destruye por primera vez, quedando prácticamente despoblada. Es a partir del año 460 cuando un obispo, santo Toribio, comienza su reconstrucción y al mismo tiempo organiza la iglesia diocesana. La invasión árabe traerá de nuevo la destrucción y el abandono. La ciudad vuelve a resurgir en tiempos de Alfonso VI, con motivo del auge del Camino de Santiago. Se levantan hospitales, monasterios, iglesias y la importante catedral.
La valentía demostrada por sus habitantes durante la invasión napoleónica le valió el título de Benemérita. El incendio del palacio episcopal en la década de 1890 permitió que el obispo Grau encargara a Gaudí la construcción de uno nuevo, convirtiéndose en una de las piezas más atractivas para el turismo de la región.
Asturica Augusta (Astorga)
La ciudad de Asturica Augusta fue una fundación romana realizada sobre un antiguo castro prerromano. Algo más tarde recibió el asentamiento de la Legión X durante las guerras contra los astures, campañas en las que participó el mismo Augusto, quien acabaría por dar nombre a la ciudad en el año 15 a.C.
A partir de este momento, la ciudad de Asturica Augusta comenzó a crecer en importancia, beneficiada por ser uno de los más importantes puntos de la Vía de la Plata establecida por Tiberio entre los años 24 y 25 d.C. De esta forma, Asturica Augusta era un importante punto de conexión con el sur peninsular, fundamentalmente con Emerita Augusta, y también con las rutas del norte, caminos romanos todos ellos por los que circulaban el oro y la plata explotados por Roma en el norte de Hispania.
La reorganización administrativa altoimperial reconoció la importancia de Asturica Augusta, al convertirla en capital del conventus asturum. Fruto de su fundamental papel en el mundo hispano-romano, la ciudad conoció un gran desarrollo urbanístico, como prueba que fuera llamada "magnífica" por Plinio. Del relevante papel de la ciudad nos hablan dos aspectos: la existencia de una gran muralla, de más de dos kilómetros de longitud, y de un templo dedicado al culto imperial.
Actualmente, gracias a la arqueología, se conoce parte del campamento militar, dos termas, parcialmente el foro y el sistema de alcantarillado. El foro, la parte fundamental de cualquier ciudad romana, integraba importantes edificios públicos, de los que se conocen restos de algunas viviendas, con baños propios y tabernae. También se han logrado rescatar algunos importantes mosaicos, como el llamado "del oso y de los pájaros".
Foncebadón
Pueblo de la comarca leonesa de la Maragatería. Estuvo abandonado hasta el resurgir de la peregrinación a Santiago en la última década del s. XX. Posee dos restaurantes, un hostal y dos albergues de peregrinos. Uno perteneciente a la parroquia en la reconstruida iglesia del pueblo y el otro una casa particular. Existen además algunas casas rehabilitadas a partir de la apertura de estos establecimientos.
En el siglo X fue sede de un concilio. El obispo Gaucelmo estableció aquí un albergue y un hospital de peregrinos.
Ponferrada
Aunque existen indicios de poblamientos tanto en el Neolítico (en las orillas del Sil),como en la Edad del Hierro y en la época romana, no es hasta el siglo XI cuando tenemos constancia documental. Es al final de ese siglo cuando el obispo Osmundo ordena la construcción de un puente, en el año 1082, para los peregrinos del Camino de Santiago, debido a las dificultades que suponía el paso del río Sil en el anterior paso, a la altura del actual barrio de Compostilla. Se reforzó con hierro, y esto dará nombre, posteriormente, a la población que crece en sus alrededores, a las orillas del río Sil:.Otra teoría sobre el nombre de Ponferrada proviene igualmente de Pons Ferrata pero con la traducción de puente fortificado. Al poco se fundó la Iglesia de San Pedro, en el año 1086 y a su alrededor surgió "La Puebla de San Pedro" que es como se llamó primeramente a Ponferrada, para pasar a denominarse poco después Ponte Ferrato. Pasó por diversas manos, primero fue propiedad de los Templarios, que se encargaban precisamente de la defensa del camino. Al desaparecer la orden pasaron por las familias de Osorio, o del Conde de Lemos entre otros, hasta que los Reyes Católicos la reclamaron como propia, a raíz de una disputa entre el Conde de Lemos y su hijo, en el siglo XVI, que llevó a diversas batallas en el castillo, y la toma y recuperación sucesiva de la plaza por cada uno de ellos. Finalmente los Reyes Católicos decidieron que el castillo y la villa eran de su propiedad, acto que puso fin a las refriegas. Desde entonces y hasta el fin del Antiguo Régimen, procedieron a nombrar corregidor en la villa; el primero de ellos fue don Juan de Torres.
En el año 2008 se ha celebrado el centenario de la concesión del título de ciudad a Ponferrada coincidiendo con el centenario de la coronación de la Virgen de la Encina como patrona de El Bierzo. La concesión del título de ciudad fue de la siguiente manera: El día 4 de septiembre de 1908 el Rey Alfonso XIII concedía a Ponferrada el Título de Ciudad.
La entonces Villa de Ponferrada había formulado la petición por entender que su prestigio, crecimiento y pujanza merecían el título, y aprovechando la Coronación de la Virgen de la Encina (que se iba a hacer ese mismo año coincidiendo con la fiesta mayor), el joven Rey hizo un aparte en sus vacaciones en San Sebastián para acceder a la petición.
Dos días después llegó a nuestra ciudad el escrito y el día 7 de septiembre se publicó en La Gaceta, Boletín Oficial del Estado.
Villafranca del Bierzo
Villafranca del Bierzo es un pueblo que podría tener consideración de ciudad por su historia. Es paso del Camino de Santiago, en la provincia de León, en la comarca de El Bierzo. Queda en la Carretera de La Coruña, ya cerca de Galicia.
La población tiene bastante historia y algunos monumentos interesantes para ver como La Colegiata, el castillo, la Iglesia de Santiago o San Nicolás.
En el Camino de Santiago era un pueblo importante porque si un peregrino llegaba tocado hasta aquí, e impedido para continuar el camino, podía recibir los mismos beneficios y honores de haber llegado a Santiago.
O Cebreiro
La historia de este municipio está intimamente ligada al Camino de Santiago y al Camino Real que los hombres medievales fueron trazando en su peregrinar hasta la tumba del Apostol. A mediados del Siglo IX, se instalan en O Cebreiro una comunidad de monjes benedictinos que construyen un templo y un un hospital para dar asistencia a los peregrinos.
Triacastela
El topónimo de "Triacastela" aparece mencionado en varios documentos medievales de los siglos X al XIII, en los que se hace referencia a donaciones a un monasterio ubicado en la falda del Monte Seiro. Con el rey Alfonso IX, que le concede varias dispensas y gracias al impulso que supuso la ruta Jacobea, Triacastela se consolida, apareciendo mencionada incluso en el Códice Calixtino como final de la XI etapa del Camino de Santiago.
Sarria
La mayor parte de las especulaciones acerca de los pobladores prerromanos de la actual comarca de Sarria carecen de justificación documental, aunque se sabe que los "seburros", citados por Diego Pazos, son los "seurri" de los que hablaba Ptolomeo, quien los situaba al sur de Lugo.
Del período romano se conservan restos procedentes de la parroquia de Santo Antolín y de Vilar de Sárria (estela funeraria en el Museo de Pontevedra).
Del período suevo queda el recuerdo del "Condado Sarriense" que iba desde el río Neira hasta el Sil, incluyendo Valcarce y O Courel.
Ya en épocas altomedievales, aparece ligado a estas tierras el título de "Comes in Larin o "Comes in Sarria", documentándose sus tenentes en el siglo X, aunque el Condado como espacio físico estaba entonces entre los ríos Neira y Sárria.
La colonización monástica medieval dio lugar al florecimiento de numerosos monasterios: Santiago de Barbadelo, San Martiño de Barbadelo, San Salvador de Rosende, Santiago de Mortoláns, San Paio de Piñeira, San Miguel de Piñeira, San Paio de Cesar, San Salvador de Barxa, Santo Estevo do Calvor (s. VIII), Santo Antoniño de Sárria, San Mateu de Vilapedre, Santa María Madalena de Sárria, la mayoría de los cuales caerían bajo la influencia de Samos.
A partir delas primeras peregrinaciones a Santiago, se potencia la riqueza de estas tierras, generalmente vinculadas a la familia real, especialmente con la fundación de VILANOVA DE SÁRRIA por Alfonso IX, a finales del siglo XII, villa en la que morirá el 24 de septiembre de 1230, víctima de una grave dolencia que le sobreviene cuando peregrinaba a Santiago para agradecer al Apóstol su victoria sobre los moros en Mérida.
La vocación jacobea vino resaltada por la profusión de hospitales vinculados al fenómeno de las peregrinaciones: Hospital da Aguiada, Hospital de San Cosmede do Carballal, Hospital Vello de Sárria, Hospital de Santo Antón Abade de Sárria, Hospital de San Roque o de A Madalena, Hospital de Barbadelo, Hospital de Santa Marta, Hospital de Morgade y Hospital de Goián (en el camimo francés de Lugo a Monforte).
El Condado de Sárria fue concedido a diversos personajes, hasta que ya como hereditario se incardinó en el Condado de Lemos. Carlos V creó el Marquesado de Sárria, y la Vila de Sárria pasó a ser cabecera de las CINCO POBRAS: A Pobra de Sárria, A Pobra de Adai, A Pobra de Tricastela, Santo Estevo da Pobra de Neira de Susaso y San Xullao da Pobra.
En la villa residía el Corregidor. En 1820 se crea el primer Ayuntamiento Constitucional, cabeza de Partido Judicial.
Durante los primeros años del siglo XIX, la comarca de Sarria destacó por una fuerte actividad carlista, llegando a declararse estado de guerra en noviembre de 1839.
Portomarín
De época romana parece ser el primer puente de Portomarín (siglo II), que luego sería aprovechado desde la Edad Media por los peregrinos en su camino a Santiago. Esta primera construcción fue destruida por Doña Urraca en el año 1112, aunque fue reconstruida posteriormente.
En el año 1126 se construye un hospital para atender a los peregrinos, que fue confiado a la orden de Santiago y luego a la encomienda de San Xoán. En 1946 fue declarado monumento histórico-artístico, aunque a finales de la década de los cincuenta, la villa se trasladó al Monte del Cristo, debido a la construcción del embalse de Belesar. El patrimonio monumental fue trasladado, piedra a piedra, hasta su actual emplazamiento. Del mismo modo se trasladaron las iglesias de San Nicolás y San Pedro y algunos pazos del siglo XVI y XVII, como el del Conde Maza, el de Os Pimentales y el de Berbeteros.
Palas de Rei
La historia de Palas de Rey se presenta íntimamente unida a la cultura castrense, conservando aún hoy numerosos restos arqueológicos (mámoas, dólmenes y castros) testigos de un remoto asentamiento. Segun la tradición, el ayuntamiento debe su nombre "pallatium regis" al palacio del rey visigodo Witiza, que reinaría entre los años 702 y 710. En Palas, Witiza habría matado al Duque de Galicia, Favila, padre de Don Pelayo.
El estilo románico entró por el camino de Santiago, dejando su huella en la arquitectura religiosa, destacando la iglesia de Vilar de Donas, uno de los referentes principales del románico galego, declarada en 1931 monumento histórico-artístico. Sus pinturas murales forman uno de los conjuntos más destacados y mejor conservados de Galicia.
Por aquí pasaba la vía "Lucus Augusti", y ya en el siglo VI se constata su pertenencia al condado de "Ulliensis", siendo la Edad Media un período de prosperidad para la villa, en buena parte gracias al Camino de Santiago. El "Códice Calixtino" citaba Palas como parada obligada de los peregrinos para afrontar los últimos tramos de la ruta jacobea.
El ayuntamiento de Palas de Rey cuenta con un amplio patrimonio artístico que refleja el pasado señorial de estas tierras, pues conserva restos de fortalezas, torres, castillos, así como varios pazos y casas blasonadas. Entre las construcciones más relevantes pueden citarse: la antigua casa-torre de Filgueira; la casa-torre de Fontecuberta; el Pazo de Laia que conserva el escudo de armas de los condes de Traba, de cuyo linaje saldría el fundador de Pambre; la casa de Ulloa, donde los Saavedra, Montenegros, Gayosos, los Deza, se identifican con sus armas y escudos familiares; el Pazo Mariñao; la antigua fortaleza del Castro de Seixas en la parroquia de Merlán, de donde procede este conocido linaje gallego; el Pazo de Pacheco, y finalmente el Castillo de Pambre, fortaleza erguida por Don Gonzalo Ozores de Ulloa hacía el año 1375, que resistió la revuelta irmandiña en 1467, convirtiéndose en uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar de Galicia.
Palas, protagonista también en la segunda guerra carlista, fue uno de los escasos municipios en los que triunfó la sublevación en 1846, constituyéndose una Junta Revolucionaria. Las tierras de Palas de Rei sirvieron de fuente de inspiración a escritores como López Ferreiro, Álvaro Cunqueiro o Emilia Pardo Bazán.
Arzúa
La vida de Arzúa y su desarrollo, no sólo de la villa sino de todo el ayuntamiento e incluso de la comarca, están íntimamente ligados a la Ruta Jacobea. De hecho, el crecimiento de Arzúa como villa se produjo en el século XI al abrigo de la ruta de peregrinación, pero distintos restos arqueológicos y documentos demuestran que su nacimiento como núcleo poblacional y su importancia son muy anteriores al Medievo.
Caio Plinio, en el siglo I a.C., habla de los Cáporos, pobladores del interfluvio Tambre-Ulla de Arzúa, en el siglo II de nuestra era. Ptolomeo menciona en su Geografía (capítulo 6, tabla II) el lugar de Araduca, poblado por galaicos brácaros, lo que algunos estudiosos identifican como la ciudad celta de Arzúa. También Antonino Caracalla, en su Itinerario, menciona esta villa y la mansión de Brevis (que según algunos tratadistas puede coincidir con la actual Arzúa, en el trayecto de la vía XIX de Braga a Astorga.
En el Códice Calixtino se cita la parroquia arzuana de Castañeda (Castaniolla), lugar en el que se encontraban los hornos de cal para la construcción de la catedral compostelana, pero además, en ese mismo documento, se habla de Vilanova, nombre con el que por aquella época se designaba a la villa de Arzúa.
Durante el período de mayor efervescencia jacobea, Arzúa se convirtió en señorío del arzobispado compostelano que le concedía fueros y derechos que administraba directamente el municipio arzuano. A mediados del siglo XIV la villa fue amurallada, tal como se puede observar en los antiguos foros "por privilexio que ouvieron de los arzobispos Don Beringuel e Don Pedro para faser la cerquia".
Arzúa tuvo una gran importancia durante las luchas entre liberales y realistas en el siglo XIX. En su territorio se llevaron a cabo diversas acciones, desde 1822, con ánimo de restaurar el absolutismo monárquico. En este sentido los principales activistas fueron los Voluntarios Realistas de A Mota capitaneados desde Guntín (Lugo) por Xosé Ramos. En ese mismo período la villa fue el escenario en el que el cura Santiago Pastoriza pronunció su sermón en la bendición de la bandera de los Voluntarios Realistas (1831). Luego de aquel hito realista los constitucionales derrumbaron la torre de la antigua iglesia y asesinaron cerca de Boimorto a Antonio López, jefe de los carlistas.
Arzúa se convirtió en ayuntamiento con la extensión y la composición parroquial que hoy la forman en 1836. En 1820, con la configuración de los primeros municipios constitucionales lo que actualmente es Arzúa aparecía dividido en tres municipios: Boente, Pantiñobre y Arzúa. Pero con la vuelta al trono de Fernando VII, en 1823, gracias a la colaboración de los Cien Mil Hijos de San Luis y la restauración del absolutismo, estas entidades municipales desaparecieron.
Pedrouzo
No tiene una gran reseña histórica. Pueblo pequeño de 400 habitantes.
Santiago de Compostela
A principios del siglo IX, en un bosque llamado Libredón, se encontraron los posibles restos del Apóstol Santiago, el Mayor. Poco tiempo después del descubrimiento de la Tumba, la sede episcopal asentada en Iria (Padrón) se trasladó a Compostela. El hallazgo del Sepulcro fue la base sobre la que se cimentó la ciudad.
Durante el siglo X la pequeña villa comienza a consolidarse como un emergente centro demográfico, administrativo y de intercambio. En los siglos posteriores, XI y XII, se produce un importante desarrollo urbanístico. En este período, gracias a su carácter de santuario de las peregrinaciones, su control comercial sobre las tierras del litoral y las numerosas construcciones llevadas a cabo bajo el mandato de los obispos, la villa consolida su expansión y su dominio. En los albores del siglo XII, en la cumbre de este esplendor religioso, político y cultural, comienza la construcción de la nave central de la catedral. También en este período el obispo Xelmírez, mientras impulsa ferozmente el desarrollo urbanístico, consigue de Roma la Silla Episcopal.
Desde estos siglos hasta finales del XVIII la ciudad-santuario fue escogida como lugar de residencia de la nobleza y de las principales órdenes religiosas, además de convertirse, con Roma y Jerusalén, en el centro de peregrinación más importante de occidente.
A principios del siglo XVI se crea la Universidad, patrocinada por el fuerte poder eclesiástico. En este siglo la reforma protestante y la peste que azota Europa debilitan no sólo a las peregrinaciones sino también el desarrollo de la ciudad.
En el siglo XVIII la actividad económica inicia un traslado progresivo hacia el litoral atlántico, de manera que las villas del interior van perdiendo el control de esta vigorosa fuente de ingresos. Por el contrario, las tierras del litoral asimilaron el mando del comercio. Desde esta época hasta el siglo XX las actividades más importantes de Santiago son la universitaria, la religiosa y la sanitaria.
A partir de los años 60, gracias al incremento considerable de la población estudiantil y la creación del Hospital General de Galicia, la ciudad comienza a recuperar su antigua prosperidad. Años más tarde se convierte en capital política y administrativa de la Comunidad Autonómica de Galicia. Una vez iniciado este resurgir y hasta nuestros días, en los albores del siglo XXI, Compostela emerge como centro cultural de Galicia y símbolo de la unidad para todos sus habitantes. En el ámbito urbanístico además de cuidar su fascinante zona vieja, la ciudad ya cuenta con una infraestructura y arquitectura propias de cualquier capital europea. Las modernas construcciones (Auditorio, Centro Gallego de Arte Contemporáneo, Palacio de Congresos, teatros...) han sido acertadamente ideados para difundir y asimilar la cultura del nuevo milenio.
En el año 1993 (Año Santo) la villa acogió cerca de siete millones de turistas, proponiendo las mejores ofertas culturales del momento. Los datos contrastados por la Oficina de Turismo y las fuerzas de seguridad revelan que en 1999 el número de visitantes fue de once millones, con lo que se logró superar notablemente todas las previsiones hechas hasta entonces. Según los organismos de Cultura, los actos principales del Xacobeo fueron seguidos por 400 millones de espectadores. Hoy, en el 2000, Santiago comparte con otras ciudades europeas la capital cultural. El programa de actividades que se desarrollará durante este año es ambicioso, enriquecedor y muy atractivo. Con el final del último Año Santo del milenio, 1999, se cerró la Puerta Santa, pero la ciudad sigue abierta, expandiéndose como una lluvia de estrellas.
La historia de Santiago de Compostela es la historia de un camino, de un camino de ceniza y semilla. El peregrino origina una simbiosis entre presente y pasado, tradición y modernidad. El recogimiento y la intimidad del que transita irradian universalidad.
Desde el siglo IX hasta nuestros días la peregrinación a Compostela se consolidó como una de las rutas más importantes del cristianismo. De los lugares más recónditos del continente europeo parten miles de peregrinos ventureros. En el siglo XI quedó fijado el camino principal hacia Santiago. Hasta entonces existían diferentes rutas llenas de peligros, los robos, las enfermedades e incluso los asesinatos eran asiduos compañeros de los peregrinos. A partir de los siglos XI y XII se construyen puentes, calzadas, hospitales y hospedajes. Las peregrinaciones originan nuevos núcleos de población, alrededor de los cuales se produce una constante renovación económica y cultural. El camino supuso para occidente el germen del europeísmo, una fuente de comunicación y de intercambio inmejorable.
El camino fue reconocido por el Consejo de Europa como Primer Itinerario Cultural Europeo. En el año 1993 la ruta jacobea fue distinguida por la UNESCO con el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad.


