Publicaremos la historia de los pueblos donde se empieza y termina cada etapa, empezando por Saint Jean Pied du Port y acabando con Santiago de Compostela
Saint Jean Pied du Port
Ubicada en torno a una ruta prehistórica que luego se convirtió en vía romana, la villa fue fundada en el siglo XII y se desarrolló pronto como centro comarcal de comercio y comunicaciones. Desde esa fecha, al pie del castillo llamado de Mendiguren, se desarrolló una ciudad fortificada a la que los reyes de Navarra denominaban la llave de mi reino. Felipe III de Navarra, le concedió fueros en 1329.
Tras la invasión y conquista de Navarra en 1512, fue ocupada por el ejército de Fernando el Católico y durante ese año fue escenario de frecuentes enfrentamientos que no consiguieron devolver la villa a sus reyes naturales.
Permaneció ocupada por una importante guarnición española de forma intermitente,con períodos en los que pasaba a manos de tropas al servicio de los reyes de Navarra, hasta 1529, cuando Carlos I abandona toda la Baja Navarra por el excesivo coste que suponía su conservación desde el punto de vista logístico y militar. Durante las guerras de religión que asolaron la Baja Navarra en el siglo XVI, sufrió ataques e incendios.
En el siglo XVII, en 1620, Luis XIII de Francia une las coronas de Francia y de Navarra y bajo el gobierno de Richelieu, se construye en la localidad la Ciudadela pensando sobre todo en la defensa de esa zona ante un potencial ataque desde el sur. En marzo de 1789, se reunieron en San Juan Pie de Puerto los Estados de Navarra, que rehusron enviar representantes a las reuniones de los Estados Generales en Paris, en los días de la Revolución francesa, pues defendían que la Baja Navarra no era una provincia francesa. Al año siguiente sin embargo, se aprueba la nueva división administrativa francesa, que reune las tierras de la Baja Navarra y el Béarn en un nuevo departamento.
Durante la Guerra de la Convención, a fines del siglo XVIII, fue el centro desde el que partieron los ataques franceses contra el sur de los Pirineos.
Roncesvalles
Roncesvalles fue de siempre vía de paso obligatoria para entrar en la Península Ibérica. Por Roncesvalles penetraron fundamentalmente los celtas, los bárbaros (409), los godos que se establecieron a lo largo de la cuenca del Duero, y naturalmente el rey Carlomagno con el más poderoso ejército del siglo VIII, camino de la ciudad de Zaragoza. Carlomagno, dado que fue derrotado en Zaragoza, decidió, camino de su reino, reducir a ruinas la capital de los vascones, Pamplona. Fue al regreso, en los Pirineos, entre el collado de Ibañeta y la hondonada de Valcarlos, donde hubo de sufrir una contundente emboscada por partidas de nativos vascones, a los que les resultó fácil provocar un descalabro general a base de lanzar rocas y dardos. La Chanson de Roland, escrita en algún lugar de Francia hacia finales del siglo XI, concibió el desastre en el llano, entre Roncesvalles y la villa de Burguete, y los atacantes ya no eran vascones, sino sarracenos, quienes en realidad nunca llegaron a expandir sus dominios tan al norte.
Zubiri
Durante la Edad Media hubo en la localidad un monasterio benedictino, el cual dependió de Leyre por una donación efectuada por rey García el de Nájera en 1040.
Pamplona/Iruña
El nacimiento de Pamplona
El nacimiento de Pamplona como ciudad tuvo lugar en el año 74 o 75 antes de Cristo, cuando fue fundada por el general romano Pompeyo, que le dio el nombre de Pompaelo. Esta fundación tuvo lugar sobre un poblado indígena vascón que ya existía, pero de éste no sabemos apenas nada, pues de él los arqueólogos sólo han encontrado algunas cerámicas y poco más.
La ciudad romana
En época romana, Pompaelo (la ciudad de Pompeyo) era una ciudad importante y grande. Estaba situada donde hoy está la zona de la Navarrería, en el casco antiguo. Los arqueólogos han encontrado (y siguen encontrando) en en subsuelo de la Navarrería cantidad de restos de esa época: casas, templos, termas, mosaicos, murallas, etc.
La Alta Edad Media
Pero el imperio romano cayó, y en los siguientes siglos Pamplona perdió su esplendor, convirtiéndose en un pequeño poblado de agricultores situado en torno a una iglesia (la que más tarde se convertirá en Catedral). Aquí nació en el siglo IX el Reino de Navarra, con el nombre de Reino de Pamplona.
Los burgos
El acontecimiento más importante de la Edad Media ocurrió en el siglo XI: El Camino de Santiago trajo a Pamplona mucha gente proveniente de Francia, principalmente artesanos y vendedores, que trajeron mucha riqueza.
Aunque se quedaron a vivir en Pamplona, no se mezclaron con la gente de aquí, sino que se instalaron junto a la ciudad en dos burgos diferenciados: El Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás.
Así, Pamplona estuvo dividida en tres poblaciones: La Navarrería (la ciudad de los navarros; la Pamplona desiempre), el Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás.
Las tres estaban separadas entre sí por murallas, pues eran enemigas unas de otras. Durante la Edad Media fueron continuos los enfrentamientos y las guerras entre ellas. Por ejemplo, en 1276, en una guerra entre los dos burgos y la Navarrería, los de los burgos entraron en la Navarrería matando a sus habitantes y destruyendo sus casas. Otro ejemplo: en cierta ocasión los de San Cernin quemaron la iglesia de San Nicolás... con sus feligreses dentro.
La unidad de Pamplona
En 1423 el rey navarro Carlos III unió los tres burgos, convirtiendo a Pamplona en una única ciudad. Puso una única casa consistorial (situada entre los tres burgos; donde está la actual casa consistorial) e inventó el escudo de Pamplona (que es el que hoy tenemos; el del león). Desaparecieron los enfrentamientos entre los tres burgos, y las murallas que les dividian también fueron desapareciendo, manteniéndose sólo las que rodeaban la ciudad.
Bajo el poder de Castilla
En el siglo XVI (concretamente en 1512) el Reino de Navarra perdió su independencia, al ser conquistado por Castilla.
En los siguientes siglos, Pamplona fue una ciudad muy importante para el ejército de España, pues se encontraba cerca de Francia y, si los franceses querían conquistar España, tendrían que pasar por Pamplona ("Pamplona es la llave de las Españas" decían). Por eso, en el siglo XVI construyeron alrededor de Pamplona unas murallas modernas (las que hoy vemos) y una Ciudadela, preparadas para aguantar ataques de artillería.
La vida dentro de las murallas
En los siglos siguientes Pamplona siguió estando rodeada por murallas, y dentro de las murallas seguía transcurriendo su vida.
En el siglo XVIII surgió un problema: el número de habitantes iba aumentando pero la ciudad no podía aumentar de tamaño porque estaba totalmente rodeada de murallas y el Ejército español no permitía construir fuera de éstas. En consecuencia, la ciudad empezó a crecer hacia arriba: las casas, que hasta entonces eran bajas, fueron ampliándose añadiéndoseles pisos en altura (éstas son las casas que hoy tenemos en el casco antiguo).
En el siglo XIX el problema se agravó: a pesar del crecimiento de las casas, no había suficiente sitio para vivir. Las condiciones de vida fueron empeorando y aparecieron problemas de salud.
Estaba claro que la única solución era derribar las murallas para ensanchar la ciudad. Por eso, el Ayuntamiento pidió muchas veces al Ejército español el derribo de las murallas, pero el ejército se negaba a ello.
El Primer Ensanche
Por fín, a finales del siglo XIX el Ejército accedió a la petición del Ayuntamiento, y dio permiso para destruir dos baluartes de la Ciudadela. La Ciudadela, que tenía forma de estrella de cinco puntas, perdió dos de sus puntas y en su lugar se construyeron casas: el Primer Ensanche.
Estas nuevas casas eran bonitas y elegantes, y a ellas sólo fue a vivir gente rica.
El Segundo Ensanche
Pero ese pequeño ensanche no fue suficiente. La ciudad pudo ampliarse muy poco con él. Así que el Ayuntamiento pidió al Ejército permiso para destruir más murallas y poder realizar un ensanche grande (un Segundo Ensanche). El Ejército se negaba continuamente a ello, pero por fín dijo que sí, y en 1915 se destruyó un gran trozo de muralla para construir el Segundo Ensanche. (A decir verdad, las murallas ya no eran necesarias en estos años en que existían los aviones de guerra).
El Segundo Ensanche se construyó muy extenso y lleno de casas muy grandes, para que pudiera vivir gran cantidad de gente. En aquella época algunos pamploneses decían: "Es demasiado grande. En todo el siglo no se llenará".
Hoy
Está claro que los que decían eso se equivocaban. En el siglo XX, no sólo el Segundo Ensanche, sino también otros muchos barrios se han llenado de gente, y hoy, en el siglo XXI, su crecimiento continúa imparable
Puente la Reina/Gares
Existen varios yacimientos arqueológicos en Puente la Reina que hacen pensar en una temprana ocupación humana del territorio de Valdizarbe. Muy cerca, en Mendigorria, las ruinas de Andelos, villa romana. A finales del siglo XI, con las luchas entre el primitivo Reino de Pamplona y el de Castilla como fondo, y la política de repoblación con gentes del norte contra el enemigo común musulmán, el Rey Alfonso I el Batallador dio Carta Puebla a una población de francos para que vinieran a establecerse en los márgenes del río Arga en el emplazamiento de la antigua aldea vascona de Garesch, Garex o Garez ("Trigales", según algunas fuentes). En 1122 se les concede el Fuero de Estella. El transcurso del Camino de Santiago, facilitado por la construcción del puente románico por la Reina Doña Mayor, favoreció el florecimiento del comercio. Ya se encuentra reseñado por Aymeric Picaud el hecho de que es en Puente la Reina donde se juntan los caminos francés y de Jaca para llegar a Santiago. Se le otorga posteriormente el título de villa y se celebran cortes en varias ocasiones. Se documenta la presencia de la Orden de los Templarios, a quienes Alfonso el Batallador había dejado en herencia todos sus territorios. Como no se aceptó ese testamento, Navarra se separó de Aragón nombrando Rey a García Ramírez, el Restaurador que, sin embargo, continuó favoreciendo al Temple, a quien el nuevo monarca dona el lugar puentesino de Murugarren, hasta la extinción de la Orden en 1312 cuando sus bienes y miembros pasan a la Orden de los Hospitalarios (los cuales no toman posesión hasta 1443). Hubo sublevaciones durante la Guerra de la Independencia, así como en la Guerra Realista. Durante las guerras carlistas, la población se mantuvo leal a Don Carlos, llegando a producirse enfrentamientos armados en las proximidades, como la "acción de Puente la Reina" entre los generales cristinos Mina y Fernández de Córdova contra las partidas del General Moreno. Se encuentran las ruinas del fuerte cristino Infanta Isabel en el contiguo Cerro de San Guillermo, junto a la Ermita de Arnotegui, y hacia el cual apuntan las troneras que aún pueden verse en las tapias de la Calle del Crucifijo. Durante la Tercera Guerra Carlista, los enfrentamientos fueron entre el general liberal Moriones y el carlista Ollo. En 1874, el propio Don Carlos VII establece su cuartel general en el Palacio del Patrimonial, hasta que abandona la población para la defensa de Estella. Hasta hace pocas décadas era frecuente encontrar restos de munición por los alrededores del Convento del Sancti Spiritus.
Estella/Lizarra
Sancho Ramírez, interesado en crear un centro comercial poderoso, desvió el trayecto anterior, un trazado más occidental, y concedió un fuero especial, en el año 1.090, a los colonos que se instalasen a la orilla del Ega, cerca del viejo poblado vascón de Lizarra.
En torno al nuevo punto estratégico se ubicaron comerciantes y cambistas, mayoritariamente francos y judíos. La advocación de templos y santos recoge indicios de que los primeros pobladores procedían de las zonas francas de Le Puy y Tours.
En el siglo XIII Estella era ciudad de mercaderes y poseía una famosa tabla de cambios. En 1354 existían allí seis hospitales de peregrinos.
Las historias del medioevo son numerosas. San Andrés es el patrón de la ciudad. La tradición señala que en 1.270 el obispo de Patrás, en la región griega de Acaya, emprendió la ruta compostelana, llevando en una caja la espalda entera del apóstol Andrés como donación a Santiago. El apóstol Andrés había sufrido martirio en Acaya en el año 62, lo que explicaba la posesión de la reliquia por el prelado. Al parecer, éste murió en el anonimato en Estella y fue enterrado en el claustro de la parroquia de San Pedro de la Rúa.
En el medievo, la ciudad fue visita por Ameryc Picaud, autor del Códice Calixtino, quien se mostró crítico con las gentes de esta región, pero muy generoso con Estella: Fértil en buen pan y excelente vino, así como carne y pescado, y abastecida de todo tipo de bienes.
Frente a las aguas venenosas de otros ríos, el viajero medieval también alabó las cualidades del Ega, un río de agua dulce, sana y extraordinaria. Elogios similares a los recibidos por Estella solo los mereció Carrión, Sahagún, León y Santiago.
Como gran parte de la España interior, en épocas modernas pasó una historia languideciente. En el siglo pasado tuvo momentos de intensidad histórica durante las luchas carlistas.
Torres del Río
Cerca del pueblo existieron vestigios de una probable explotación agrícola romana. Existía ya antes de la invasión musulmana según refieren las crónicas, siendo reconquistada tras la toma de Monjardín, lo mismo que ocurre con otros pueblos de comarca. Tuvo un monasterio que Jimeno Galíndez lo donó a Irache. Estuvo inscrita en el partido de Los Arcos y se le reconoció el fuero de Viguera (1341) después de pagar "pechas" a don Alvar Díaz de Medrano. Dicho fuero fue confirmado años después por el rey Felipe III de Navarra.
Por la sentencia arbitral de Luis XI de Francia, en las disputas entre Enrique IV de Castilla y Juan II de Aragón, quedó anexionada a Castilla desde 1463 a 1753, aunque se gobernaba por el fuero navarro y vivía inmersa en Navarra desde el punto de vista económico.
Con la reformas municipales de 1835-1845 pasa a ser ayuntamiento independiente.
Entre 1800 y 1806 se construye la carretera real de Pamplona a Logroño y se mejoraron notablemente las comunicaciones. A mediados del siglo XIX tenía escuela, dotada de 1.130 reales al año. A inicios del siglo XX funcionaban un molino harinero y dos de aceite, ademá de dos fábricas de harina. En los años 1920 había mucha arriería y carretería para la exportación de vinos, cerales y aceites.
El escudo de la villa: Trae de gules y cinco torres de oro, almenadas, de tres puntas de sotuer, El antiguo escudo lo forman dos palmas cruzadas de sotuer.
La Casa Consistorial, está construída en piedra. Fue restaurada en los años 1975 y 2000. La planta baja que en otros tiempos fue herrería, pasó luego a escuela y actualmente es el centro cívico.
Logroño
Prehistoria y Edad Antigua
Cuentan antiguas tradiciones que Túbal, hijo de Jafet y nieto de Noé, atravesando el Mediterráneo, fue impulsado hacia el interior de la Península hasta alcanzar la altura de Varea. Dejando a un lado tradiciones y mitos, los orígenes de la actual ciudad de Logroño han de asociarse a los de la romana Vareia. Varea es actualmente un municipio integrado en su práctica totalidad dentro la moderna ciudad. También el origen de Logroño debe asociarse a la celtíbera población de Cantabria.
Plinio el Viejo mencionó a Vareia y el Ebro como río navegable. Vareia servía de apoyo logístico a las tropas de Augusto a comienzos de la Era Cristiana, y fue en la época de Vespasiano (hacia el año 50 d. C.) cuando recibió el rango de municipio. En esta época (y durante toda la Edad Media hasta el siglo XI), un embarcadero situado junto al monte Cantabria en el río Ebro, alimentaba el comercio de la ciudad con el resto de la Hispania romana. Había un puente romano sobre el río Ebro: el puente Mantible, cerca de Assa (hoy un barrio de Lanciego, en la lindante Álava). Hoy en día se pueden encontrar cerca de Logroño, junto al municipio de El Cortijo, los restos de la calzada romana que venía desde Cesaraugusta y Calagurris, adentrándose en la Tarraconensis.
Enfrente de la moderna Logroño, sobre el monte Cantabria, se encuentran aún hoy en día las ruinas de la que fue ciudad celtíbera, devastada por las tropas del rey Godo Leovigildo (año 575). Etimológicamente Cantabria significa «junto al río Ebro».
Edad Media
Trascendental importancia para la configuración de la ciudad durante la Edad Media, tiene el hecho de que el Camino de Santiago cruzaba (y cruza) por ella, así como su situación fronteriza entre los reinos de Castilla, Navarra y Aragón. Para acrecentar la población de tan estratégico enclave, Alfonso VI de León, concede el Fuero de Logroño en el año 1095. Este fuero fue esencial ya que a partir de él se redactaron la mayoría de fueros de la zona. En este texto se hace referencia también al ataque por parte de Rodrigo Díaz de Vivar "el Cid Campeador", a la ciudad, fruto de su rencilla particular con García Ordóñez.
Los primeros documentos que hablan de la actual Concatedral de la Redonda, se remontan al año 1196, naciendo como un templo medieval de cuyo origen románico, con planta circular, tan sólo se conserva el nombre. El templo de estilo gótico Reyes Católicos y barroco que ahora es, se construyó a lo largo de los siglos XV al XVIII, encontrando en él obras del mismísimo Miguel Angel Buonarroti.
En 1431, el rey Juan II de Castilla le concede el título de ciudad y en 1444 los títulos de "muy noble" y "muy leal", teniendo derecho a enviar procuradores a las Cortes de Castilla. En 1454 contaba con 717 vecinos según datos de la época.
Edad Moderna
En 1521 en pleno levantamiento comunero, la ciudadanía de Logroño hizo frente a las tropas del oportunista rey francés Francisco I. Treinta mil soldados según crónicas de la época, comandados por el General Asparrot sitiaron la ciudad. El sitio comenzó el 25 de mayo, siendo el capitán Vélez de Guevara el encargado de organizar la defensa. Se convocó junta general de la ciudad en la Iglesia de Santiago y mandó a Asparrot la siguiente misiva: 'Logroño no abrirá sus puertas al enemigo, interim uno de sus habitantes tenga vida para combatir. Nos defenderemos hasta la muerte'.
El cerco se formalizó el 24 de Mayo y los ataques (con 29 cañones), escaramuzas, combates y pérdida de vidas humanas fueron numerosos. Se intentaron varias estrategias, como la de anegar el campamento francés mediante una riada hasta el 10 de Junio, cuando la escasa guarnición de la ciudad junto con valerosos habitantes atacó por la noche el campamento enemigo, infundiendo confusión y temor en las tropas atacantes, advirtiendo a los soldados que se acercaba Antonio Manrique de Lara, Duque de Nájera, con un ejército de 20.000 hombres. Ante semejante amenaza, Asparrot mandó levantar el asedio y huyó con sus tropas en desbandada. Al día siguiente, 11 de Junio, la ciudad celebró la victoria y juró el 'voto de San Bernabé'. Esto se celebra cada 11 de junio en la festividad de San Bernabé. El emperador Carlos I de España, para que perdurase la memoria del triunfo, mandó añadir tres flores de lis al escudo de la ciudad. Este acto se firmó en Valladolid el 5 de julio de 1523. El actual arco de la muralla del Revellín, que adorna la antigua entrada a la ciudad sitiada por los franceses, comenzó a construirse en 1522, o sea, un año después del asedio.
En 1523 Carlos V visitaría de nuevo Nájera y Logroño y de esa época quedan como testimonio de las aportaciones que hizo el monarca, la puerta de la muralla del Revellín en Logroño y la puerta de Carlos I en Nájera, ambas con el escudo de armas del emperador, así como el imponente Claustro de los Caballeros de Santa María la Real y otras obras del S. XVI en las iglesias de Palacio, La Redonda, Santiago etc.
Otra visita regia importante fue la de Felipe II en 1592, que vino acompañado del infante Felipe y de su bella hija Isabel Clara Eugenia.
Cada acercamiento regio a La Rioja mejoró las concesiones de mercados y ferias o creó otros nuevos, como el mercado franco condedido a Logroño por los Reyes Católicos en 1494 y mejorado en 1559.
Por esos años se funda el primer colegio de los Jesuitas en Logroño, que jugaría un papel importante en los siglos posteriores como foco difusor del humanismo y de cultura 'popular' en la ciudad.
En 1570 se crea un tribunal de la Inquisición en la ciudad. Los días 7 y 8 de noviembre de 1610 se celebró un auto de fe, quemándose según las crónicas hasta seis brujas frente a la Concatedral de la Redonda (en la actual plaza del Mercado).
Edad Contemporánea
En 1833 se convierte en capital de provincia, en la denominada Provincia de Logroño, aunque no sería hasta los años treinta del siglo XX cuando superó los treinta mil habitantes.
Baldomero Espartero, Príncipe de Vergara, Duque de la Victoria, Duque de Morella, Conde de Luchana y Vizconde de Banderas; por dos veces Presidente del Consejo de Ministros y Regente durante parte de la minoría de edad de Isabel II, el hombre que pudo ser rey, fijó su residencia en Logroño durante parte de su vida (y aquí murió en 1879). Se conservan actualmente de la época, su estatua ecuestre en el centro del Paseo del Príncipe de Vergara, más conocido como Paseo del Espolón, y su palacio residencia (actual Museo de La Rioja). En la Concatedral de Santa María de la Redonda se halla el mausoleo con los restos mortales del General Espartero y su esposa, la logroñesa Dña. María Jacinta Martínez de Sicilia, conocida como Duquesa de la Victoria, con calle en la ciudad; y que lo fue por su matrimonio con el general, verdadero propietario del título.
El monumento al general Baldomero Espartero, se inaugura en el año 1895. Este mismo año en abril, se comienzan las obras del histórico edificio del actual Instituto Práxedes Mateo Sagasta. El instituto es fruto de las presiones de Sagasta y Amós Salvador en el gobierno central de Madrid. Su arquitecto fue Luis Barrón, el cual cobró 15.456,10 pesetas por el proyecto.
También de Luis Barrón es el edificio del matadero público, inaugurado en 1911, y reconvertido en Casa de las Ciencias actualmente.
Durante los desórdenes sociales del final de la Segunda República Española, el 18 de marzo de 1936 ardieron la Iglesia Parroquial de Santiago y el edificio de las Escuelas Pías, además de los talleres de El Diario de La Rioja. El diario reaparecía el 20 de agosto de 1936, cuando la sublevación contra el gobierno republicano, ya había triunfado en la provincia. También en 1944 ardería, la nave de la Iglesia de lo que fue el anterior convento de la Merced, integrada en la fábrica de Tabacos.
En 1978 se cierra la fábrica de Tabacos, siendo en 1984 cuando se acometen las obras definitivas que convierten el anterior convento de la Merced en la sede del Parlamento de La Rioja, y el resto de edificio en la biblioteca pública municipal.
En 1982 la antigua Provincia de Logroño, que desde 1980 se llamaba Provincia de La Rioja (España), se convirtió en la Comunidad Autónoma de La Rioja, con lo que Logroño adquirió rango de capital de comunidad autónoma.
En 1997 fue galardonada como "1ª Ciudad Comercial de España" debido a la excelencia de su comercio.
Nájera
Los estudios arqueológicos señalan una densa ocupación prehistórica de los cerros que bordean la ciudad actual y de los situados en su término municipal, al menos desde la Edad de Bronce. Durante la Edad de Hierro se aprecia un continuado proceso de concentración de la población que desembocará en la aparición de poblados más complejos compuestos por viviendas rectangulares parcialmente excavadas en la roca, construidas con entramados de madera y adobes (Cerro Molino). Estos poblados celtibéricos que encuentran, y a veces destruyen, los conquistadores romanos se corresponden a los pobladores berones que citan las fuentes clásicas.
Durante el periodo romano, la Nájera actual forma parte de Tritium Magallum (Tricio), localidad situada a dos kilómetros, en la proximidad de la cual se han encontrado abundantes alfares y restos de Terra sigilata.
Bajo dominio musulmán se levanta un castillo refugio en la cumbre del cerro que domina Nájera, plaza que será fundamental en el control de La Rioja Alta y de la frontera cristiana.
Desde principios del siglo X se menciona Nájera en las narraciones sobre las continuas luchas entre moros y cristianos. A la población le dieron los árabes el nombre de Náxara ("Lugar entre peñas" o "Lugar al mediodía") y a su río Nalia le llamaron Naxarilla.
Reino de Nájera - Pamplona, 923-1076
En el 923 el rey pamplonés Sancho Garcés I, en colaboración con Ordoño II de León, recupera Nájera y la Rioja Media y Alta, que deja bajo dominio de su hijo García Sánchez con la denominación de "Reino de Nájera" o "Reino de Naiara".
Tras la destrucción de Pamplona por Abderramán III en el 924 y la muerte de su padre al año siguiente, García Sánchez traslada su residencia a Nájera, en detrimento de Pamplona. Se denomina desde entonces rey de Nájera-Pamplona. García Sánchez desarrolló una activa política de repoblación de los nuevos territorios y favoreció con cuantiosas donaciones a los monasterios de la zona, especialmente a San Millán de la Cogolla.
La misma política mantendrá durante los primeros años Sancho Garcés II (970 - 994), pero las campañas de Almanzor le obligarán, al igual que a su hijo García Sánchez II el Temblón (994 - 1004), a firmar capitulaciones y pagar tributos a Córdoba.
Con Sancho III el Mayor (1004 - 1035) el Reino alcanza su mayor extensión, abarcando buena parte del tercio norte peninsular, desde Cataluña a Cantabria. Sancho III fue el gran impulsor de la ciudad de Nájera, donde celebró Cortes y otorgó el famoso fuero de Nájera, origen de la legislación navarra y base del derecho nacional. Durante su reinado se acuñó en Nájera la primera moneda de la Reconquista. Favoreció las peregrinaciones a Santiago de Compostela, estableciendo albergues y hospitales, y convirtiendo a la ciudad en punto clave de la ruta jacobea del Camino de Santiago.
Tras la muerte de Sancho III se reparte su Imperio entre sus hijos García Sánchez III de Navarra, Fernando I de Castilla, Ramiro I de Aragón y Gonzalo Sánchez, convirtiéndose Nájera en cuna de los reinos de Navarra, Castilla y Aragón, correspondiendo al primogénito, García Sánchez III (1035 - 1054), llamado el de Nájera por haber nacido y estar enterrado en la ciudad, los territorios patrimoniales de Nájera y Pamplona, así como la hegemonía política sobre los demás.
García el de Nájera extendió sus dominios por la Rioja Baja conquistando Calahorra a la taifa de Zaragoza, fundó el Monasterio de Santa María la Real como sede episcopal, dotándola de numerosas propiedades. También creó la orden de caballería de la Jarra o de la Terraza, la primera de entre los reinos cristianos peninsulares; y favoreció los escritorios monásticos de San Millán, Nájera y Albelda. Murió en la batalla de Atapuerca (Burgos) en lucha contra su hermano Fernando I de Castilla, en septiembre de 1054.
Le sucede Sancho IV el de Peñalén (1054- 1076), que culmina las obras de Santa María la Real. En 1067 se celebra en el monasterio el concilio en el que se acuerda la sustitución del rito mozárabe por el romano. Unido a su primo sancho Ramírez de Aragón, hizo frente a los intentos anexionistas del rey de castilla. En junio de 1076, Sancho IV es asesinado por su hermano Ramón en Peñalén, actual Funes (Navarra). Los conflictos que provoca este acontecimiento desembocan en la división del reino. La parte navarra quedó anexionada a la corona de Aragón. Nájera, Calahorra y otros lugares fronterizos fueron incorporadas al reino de Castilla por Alfonso VI, que alegaba derechos hereditarios. Se pone fin de este modo al Reino de Nájera.
Otros sucesos
La integración en Castilla no supone, sin embargo, la pérdida de prestigio y peso político de Nájera. La ciudad jugará un papel importante en la vida política y económica castellana y será escenario de notables acontecimientos.
El 1 de mayo de 1217, doña Berenguela, apoyada por Lope Díaz II de Haro, cede la corona de Castilla a su hijo Fernando III, el Santo. La coronación tiene lugar en Nájera, en el punto del paseo de San Julián señalado por el correspondiente monumento conmemorativo, donde anualmente la ciudad festeja el hecho.
Nájera se vio envuelta en la lucha fraticida entre Pedro I, el Cruel, y Enrique de Trastámara. Uno de los enfrentamientos armados más sangrientos fue la Batalla de Nájera. El 3 de abril de 1367, Pedro I, apoyado por las tropas inglesas mandadas por el Príncipe Negro, derrota contundentemente a Enrique II. La ciudad sufre una dura represión que acentuará la fama de crueldad de Pedro I.
Juan II de Castilla la honró con el título de Ciudad en 1438.
Enrique IV de Castilla le concedió el apelativo de "Muy Noble y Muy Leal" en 1454.
En 1465 Enrique IV hace donación de la ciudad de Nájera, de su castillo y fortaleza, a Pedro Manrique de Lara, conde de Treviño, esta donación fue confirmada en 1482 por los Reyes Católicos, que le otorgaron además, el título de Duque de Nájera. Los Manrique de Lara serán firmes partidarios de Isabel I la Católica y posteriormente de su nieto Carlos I. Así lo demuestran durante la Guerra de las Comunidades.
En 1520 Nájera se suma al levantamiento comunero contra la política imperial de Carlos I. Los rebeldes toman el castillo de Malpica, asaltan el Alcázar y desde él bombardean la ciudad. El levantamiento es sofocado por las tropas de Antonio Manrique de Lara, segundo Duque de Nájera, a cuyo servicio se encontraba Iñigo de Oñez y Loyola.
Nájera recibió la visita de Carlos I el emperador en 1520, 1523 y 1542, y de su hijo Felipe II en 1592, de paso para las Cortes de Aragón en Tarazona.
Durante la Guerra de la Independencia Española contra las tropas de Napoleón fue ocupada por los franceses, que confiscaron bienes e impusieron fuertes contribuciones a los najerinos, saqueando cuanto de valor material y artístico hallaron en la ciudad, especialmente en Santa María la Real.
Sto. Domingo de la Calzada
Está documentada por Merino Urrutia su anterior denominación Ozkabarte, que en la actualidad prácticamente se ha perdido por completo.
La población de Santo Domingo de la Calzada es ya un pequeño burgo en el siglo XI, aunque aparece citado por primera vez en los cartularios de 1136. Este pequeño núcleo recibía el privilegio de población en 1141. Concentraba su población alrededor de la iglesia y el hospital que había puesto en marcha el eremita Domingo García. La villa estará bajo el gobierno del abad hasta 1250, fecha en la que pasará de abadenga a realenga, es decir, bajo el gobierno y la administración del rey. Para entonces, la población ha crecido ya a lo largo de lo que se conoce como Barrio Viejo; todo la parte del Camino que, viniendo desde Logroño, llegaba hasta la Catedral y que estaba formado por las primeras casas que surgieron en el burgo, y el Barrio Nuevo; el resto del camino que va desde la Catedral hasta la salida hacia Burgos y que es el resultado de una planificación pensada para facilitar el asentamiento de las nuevas gentes que llegaban a la población.
Este crecimiento demográfico se producía como consecuencia de los fueros que le fueron concedidos por Alfonso VIII en 1187 y 1207, para potenciar el crecimiento del burgo. A finales del siglo XIII, ya habían aparecido el barrio de San Pedro, a los pies de la Catedral, y el arrabal de Margubete en la zona norte.
A lo largo de los siglos XIV y XV, se construye la muralla y aparecen el arrabal de La Puebla en el sur, el Barrio del Mercado detrás de la Catedral y la calle Pinar, con lo que la ciudad adquiere la distribución que hoy conocemos como el casco antiguo.
El siglo XVI conoce el desarrollo y florecimiento de la ciudad, que llega a tener 3000 habitantes, incluidos los de los arrabales nuevos que surgen entonces; el de San Roque, cerca de la puerta oriental de la calle Pinar, y el de San Francisco, alrededor del convento del mismo nombre.
Tras un siglo XVII lleno de incertidumbres y crisis como en el resto de España, el XVIII recoge el auge de un nuevo desarrollo urbanístico, fruto de una nueva concepción de la sociedad, con la remodelación de la Plaza Mayor con el edificio del Corregimiento y el Ayuntamiento; los nuevos paseos del Espolón y la Carrera y sobre todo,
se levanta la torre exenta en el espacio que ocupaba hasta entonces la cárcel, ahora trasladada al edificio del Corregimiento
En el siglo XIX Santo Domingo de la Calzada se convierte, con la creación de la provincia de Logroño, en cabecera de comarca y partido judicial. Punto neurálgico de La Rioja Alta, alcanza los 4000 habitantes a finales del siglo y durante toda la centuria pasada sigue manteniendo su influencia en la comarca, convirtiéndose en el centro de servicios de la zona. Conoce un nuevo desarrollo urbanístico que hace crecer la ciudad en los ejes norte-sur, localizando las instalaciones industriales en la zona este, destacando principalmente el polígono San Lázaro. En 1973 fue declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico su casco antiguo. En la actualidad, la ciudad de Santo Domingo de la Calzada cuenta con 6000 habitantes y es un importante centro de servicios de la comarca, con una gran proyección administrativa, comercial, industrial y turística.
Belorado
El origen de Belorado es celta, probablemente autrigón, como demuestra la arqueología y epigrafía (estelas, teselas hospitales, monedas), aunque se configura como villa en la Edad Media siendo frontera entre Castilla y Navarra.
Era el paso natural del Valle del Ebro a la Meseta y para controlarlo se construyó, a comienzos de la Reconquista, el Castillo sobre un cerro a cuyo pie se transladó la población que tuvo su origen al otro lado del río en época romana.
Las calles del casco antiguo, estrechas y tortuosas, con típicos pasadizos denotan la numerosa población que habitó dentro de sus murallas. Fue plaza fuerte del Cid, como dote de Fernando (primer rey castellano), al casarse con Jimena. Hoy del castillo apenas queda un murallón terroso desde el que se divisa una bella panorámica.
El apogeo económico de Belorado fue temprano como cruce de caminos entre el valle agrícola y la sierra ganadera, entre reinos distintos que favorecían a la villa para atraerla.
En el siglo X, el primer conde castellano independiente, como agradecimiento a que en Belorado le libraron de los hierros con que le tenían preso el Rey de Navarra (como dice el poema de Fernán González), concedió a la villa el privilegio de celebrar mercado los lunes costumbre que anima todavía la Plaza Mayor porticada.
En 1116, Alfonso I el Batallador (rey navarro-aragonés), le concedió el fuero y entre los privilegios que recoge, le permite celebrar una feria que es la más antigua documentada en la historia de España; para entonces ya era importante la Judería al pie del Castillo cuyo Barrio "El Corro" conserva un aire pintoresco.
Su desarrollo fue en aumento y a principios del siglo XIII, en el reinado de Alfonso VIII, por privilegio real pudo el Concejo de la Villa usar sello que legitimara sus documentos. Su apogeo previció a lo largo del siglo XIII potenciada especialmente por Alfonso X el Sabio que en sus estancias en la Villa le hizo importantes donaciones.
Pedro I el Cruel agradeció a los moradores de la villa, su apoyo en la guerra pero tras su muerte la nueva dinastía castigó a la villa que perdió su carácter realengo y especialmente a la judería a quien fue gravando con impuestos y trabajos cada vez más humillantes provocando su diáspora a la decadencia de Belorado.
Los Reyes Católicos son su decreto de expulsión acabaron por arruinarla. No obstante quedaron adineradas familias de conversos pues aquí nació Simón Ruiz, banquero de Felipe II.
Si los Reyes potenciaron la villa en la Edad Media, en la Edad Moderna, Belorado perteneció al Señorío de los Condestables de Castilla contando con importantes familias nobiliarias que destacaron en expediciones a América, en las letras (beliforano fue el preceptor de las hijas de Felipe II), y en las ciencias (Hipólito Ruiz dirigío en el siglo XVIII una expedición científica para estudiar la flora americana).
Agés
Villa perteneciente a la Hermandad de Montes de Oca en el partido Juarros, uno de de los catorce que formaban la Intendencia de Burgos durante el periodo comprendido entre 1785 y 1833, tal como se recoge en el Censo de Floridablanca de 1787. Tenía jurisdicción de realengo con alcalde ordinario.
Antiguo municipio de Castilla la Vieja en el Partido de Burgos, código INE-09005. En el Censo de 1842 contaba con 52 hogares y 207 vecinos. Entre el Censo de 1981 y el anterior, desaparece porque se integra en el de 09026 Arlanzón, contaba entonces con 45 hogares y 150 habitantes de derecho y una extensión superficial de 1.612 hectáreas.
Burgos
En la zona existieron asentamientos prerromanos, de los que hay muestras en el cerro del castillo del periodo neolítico, cerca de 4500 años a. C. y de la primera Edad del Hierro, cerca de 850 años a. C. En una crónica árabe se cita una población saqueada en el año 860 denominada Burchia, que parece corresponder con la actual Burgos.
Cerca del año 884 Alfonso III intentado detener el avance musulmán envió a Diego Porcelos levantar una fortificación en un cerro de la margen derecha del río Arlanzón. Esto contribuiría a que el lugar fuese creciendo por su importancia estratégica.
En el 931, Fernán González logró reunir el gobierno de los condados de Burgos, Lara, Lantarón, Cerezo y Álava, dejando a Burgos como capital del condado de Castilla.
Cuando en 1038 Fernando I era coronado rey de León, formando el reino de Castilla, Burgos es elegida su capital.
En 1071 Sancho II encierra en Burgos a su hermano García para arrebatarle el reino de Galicia. En 1074 Alfonso VI, rey tras el fallecimiento de su hermano Sancho, cedió su palacio en Burgos para la construcción de la catedral de Santa María. Ese mismo año las también hermanas de éste, Elvira y Urraca, trasladan la diócesis de Oca a Gamonal.
Tras la conquista de Toledo de 1085 por Alfonso VI, Burgos perdía la capitalidad del Reino de Castilla, en favor de esta ciudad. Esto no paralizó el crecimiento de Burgos, donde se seguirían realizando algunas Cortes.
Formación en Burgos del Primer Gobierno nacional de España (1938-1939), Francisco Franco asume oficialmente los cargos de Jefe de Estado y de Gobierno. Durante el período comprendido entre el 1 de abril y el 18 de octubre de 1939, al finalizar la Guerra Civil Española, la ciudad de Burgos ostenta la capitalidad de España.
Hontanas
Lugar que formaba parte, en su categoría de pueblos solos, del Partido de Castrojeriz, uno de de los catorce que formaban la Intendencia de Burgos, durante el periodo comprendio entre 1785 y 1833, en el Censo de Floridablanca de 1787, jurisdicción de realengo con alcalde pedáneo.
Boadilla del Camino
Una de las primeras noticias históricas de la localidad de que tenemos conocimiento es de del s. XII, cuando Gómez Ruiz de Manzanedo vendió a D. Gómez Díaz de Villageva todas las heredades que tenía en Boadilla del Camino y en Vega de Doña Olimpa.
Carrión de los Condes
Diversos hallazgos arqueológicos muestran que el lugar ya estaba poblado en tiempos prerromanos.El nombre de los Condes se refiere a los condes Beni Gómez don Gómez Díaz y su mujer doña Teresa, quienes construyeron en 1077 el convento benedictino de San Zoilo, el puente sobre el río Carrión y un hospital de peregrinos.
Durante la Alta Edad Media, Carrión de los Condes fue una de las ciudades más importantes de los reinos cristianos y en ella se celebraron cortes y sínodos.
El autor del Codex Calixtinus dice de Carrión que es «rica en pan y vino». La portada de la iglesia románica de Santiago muestra a veintidós artesanos, a quienes no faltaba el trabajo por la abundancia de peregrinos.
La iglesia románica de Santa María muestra el milagro de las doncellas, leyenda según la cual unos toros liberaron a las doncellas carrionesas de ser entregadas como tributo a los reyes moros.
A principios del siglo XIII se creó el Hospital de la Herrada.
En 1927 tuvo lugar una Semana Social Católico-Agraria.
Terradillos de los Templarios
A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional, conocido entonces como Terradillos que en el censo de 1842 contaba con 27 hogares y 140 vecinos.
A mediados del siglo XIX el municipio crece porque incorpora a Lagartos, San Martín de la Fuente, San Nicolás del Real Camino y Villambrán de Cea, alcanzando entonces los 171 hogares y 734 vecinos.
A finales del siglo XIX este municipio disminuye porque se independiza Moratinos, contaba entones con 125 hogares y 541 habitantes.
En los años treinta del siglo XX el municpio cambia de nombre, pasando a denominarse Lagartos, contaba entones con 121 hogares y 528 habitantes.

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